Mónaco reúne más de 2 km2 de deslumbrantes palacios, spas de primer nivel y restaurantes con estrellas Michelin. Te decimos lo que no debes perderte durante una escapada de fin de semana.
Enclavado entre la Riviera italiana y francesa, muy cerca de los Alpes y a solo 20 km del aeropuerto de Niza, Mónaco es uno de esos destinos bañados en fantasías cuyos contornos parecemos conocer, sin ni siquiera haber puesto un pie allí.
Mónaco es conocido por ser el patio de juegos de los millonarios. Está en una liga propia con sus numerosos restaurantes con estrellas Michelin y sus boutiques de lujo frente al puerto.
Otras atracciones famosas incluyen el Grand Casino, el Musee Oceanographique y las exposiciones de arte en Villa Paloma. Fuera de la ciudad de Mónaco, las hermosas áreas circundantes de Francia lo convierten en una base ideal para visitar los pueblos medievales franceses o las impresionantes playas de Cannes.
Tabla de contenidos
El Hermitage
Ubicado en el corazón de Mónaco, el Hermitage es uno de los hoteles más bellos de Mónaco y debe su lujosa decoración al diseñador de interiores Pierre Yves Rochon. ¿Su programa? Desayuno bajo una magnífica cúpula creada por Gustave Eiffel, tratamiento en el Spa des Thermes, almuerzo en la terraza del Vistamar y tarde de compras.
El Hotel de Paris
Si el Hermitage atrae a los puristas, el Hôtel de Paris tiene la reputación de magnetizar una fauna más colorida. Totalmente renovado por el dúo de arquitectos Richard Martinet y Gabriel Viora, el hotel cuenta con habitaciones impecablemente diseñadas vestidas con mármol blanco de Calacatta, amplias terrazas frente al palacio principesco, el spa de las Thermes de Monte-Carlo, un restaurante panorámico (Le Grill) donde cenar y hacer un brunch, pero también y sobre todo Le Louis XV, un tres estrellas de Alain Ducasse. Y todo esto, muy cerca del Casino de Monte-Carlo.
Le Deck
Abierto exclusivamente en verano, el hotel Monte Carlo Beach todavía da acceso a su club y restaurante en otoño. Llamado Le Deck, permite a los visitantes almorzar al sol, frente al resplandeciente Mediterráneo. ¿En el menú? Pescado a la plancha, tartares, burrata, ensaladas… y sabrosas recetas transalpinas.
Las Thermes Marins de Monte-Carlo
Accesible desde el Hôtel de Paris y el Hermitage, las Thermes Marins son un paraíso de lujo de 6.600 m2 dedicados al bienestar, el fitness y la salud preventiva; masajes con aceites esenciales, tratamientos faciales La Prairie, crioterapia, piscina climatizada, jacuzzi exterior frente al puerto, solárium, hammam, sauna y gimnasio panorámico.
Coya
Pegado junto al famoso club monegasco Jimmy’z, Coya transporta a sus visitantes a un alegre ambiente peruano. El restaurante dirigido por el chef Fabrizio Fossati cautiva tanto por su ambiente alegre como por su menú que exhibe las mejores especialidades del Perú. Apoyándose en la barra, los visitantes beben primero una margarita picante, acompañada de guacamole de la casa antes de sentarse a la mesa. Para compartir, ceviches, tacos gourmet, tiraditos, brochetas de langostinos, pescados en cazuelas hábilmente condimentados… desfilan por turnos sobre las mesas.
El Museo Oceanográfico
En el lado del acantilado, el Museo Oceanográfico de Mónaco lleva a sus visitantes a las profundidades del océano. Fundada en 1889 por el Príncipe Alberto I, él mismo un apasionado del mar, podremos ver una gran variedad de peces exóticos, tiburones, corales, tortugas…
Hotel Monte-Carlo Bay
El Monte-Carlo Bay se ha hecho famoso por dos razones; fue donde se rodó la película L’ Arnacoeur, y es donde los monegascos hacen su brunch diario. Marisco, ensaladas de temporada, tartares, pizzas crujientes, pescado, tortitas caseras… Y todo acompañado de champagne.
Villa La Vigie
Situada en las alturas de Roquebrune-Cap-Martin, La Vigie es uno de los lugares más emblemáticos de Mónaco. Comprado y habitado por Karl Lagerfeld, puede alquilarse para eventos o estancias más largas.
Casino de Montecarlo
Es imposible hacer una parada en Mónaco sin hacer una visita al Casino de Montecarlo. Detrás de su fachada Belle Epoque, este templo del juego ha acogido, durante décadas, a los más grandes jugadores. ¿Un Consejo? Ves primero al vestíbulo del Hotel de Paris, y toca la pata de la estatua ecuestre de Luis XIV. Trae buena suerte.